25 de mayo

 

 

¿Qué es el 25 de Mayo?

El 25 de mayo es la fecha en la que se manifestó la ruptura de los lazos coloniales con España. Es el comienzo de un proceso socio-político que concluyó con la independencia nacional.

Los hechos

El comienzo de este proceso lo ubicamos hacia 1806 cuando un grupo de criollos marginados de los cargos públicos, unidos a la gente común y a personas influyentes, forman un grupo de milicias urbanas que liberan la ciudad del ataque británico. En este momento comienza a plantearse la ruptura con la metrópoli que terminará convirtiéndose en guerra. De esta forma la revolución es un largo proceso que recién en 1820 refleja modificaciones en el territorio del ex Virreinato del Río de la Plata y su forma de gobierno a partir de las autonomías provinciales. La lucha será lo que lleve a la formación del estado nacional que se consolidará a partir de 1880. Pero en el camino quedaron proyectos que fueron derrotados. Uno de ellos fue el de Artigas, personaje apenas nombrado en los libros de texto, que proponía la unificación de todo el territorio del viejo Virreinato mediante una organización federal que apostaba al crecimiento de ese “antiguo territorio” proponiendo un modelo geopolítico integrado.

Las interpretaciones

¿Una asonada militar? ¿Una revolución municipal? ¿Un movimiento de presión de los librecambistas? ¿Una traslación mecánica de modelos ilustrados? ¿La gesta triunfal de una minoría ilustrada? ¿Intento de cambio social y reparto de tierras? ¿Despliegue de fanatismo jacobino? Todas estas hipótesis son fundamentadas pero fragmentarias, parciales interpretaciones acabadas de un proceso complejo revisado siempre desde nuevos lugares. Mayo representa un hecho fundacional y revolucionario porque plantea un camino incierto pero indudablemente sin retorno. Como dijera Hebe Clementi: “(…) Todo sumado, parecía que a pesar de la maraña, la verdadera cuestión es dónde comienza nuestra historia, y su respuesta más categórica resulta ser que en Mayo se pone el acento en la delegación del voto representativo del pueblo. Precisar los alcances de ese vocablo pueblo, entonces y ahora, en Buenos Aires y en provincias, superando la cuestión de los excluidos antes y ahora, sigue siendo problema de la realidad concreta hoy, que nos remite a su vez a Mayo.”

Clementi, Hebe. Conflictos de la Historia Argentina. Buenos Aires, Leviatán, 1986

El Cabildo y la Revolución de Mayo

El Cabildo es una institución que en principio daba existencia y sentido a una ciudad. Lo primero que se hacía al fundar una ciudad o un pueblo era organizar el Cabildo, con lo cual quedaba legitimada la fundación y los fundadores. Es al amparo de esos cabildos que fueron congregándose los espacios y configurándose las naciones americanas, sobre la base de los intereses de “los vecinos”, expresados en la pertenencia a sus cabildos. También para la Corona española, el testimonio que la documentación de los cabildos provee, era la confirmación de la probidad de sus funcionarios y del control de la gente y dirigentes, de otro modo aislados en la inmensidad americana.

El Cabildo de la Ciudad de Buenos Aires fue testigo y protagonista de los pasos dados por los revolucionarios para lograr la emancipación de la tutela española. Manuel Belgrano en su Autobiografía nos dice: “…habiendo salido por algunos días al campo, en el mes de mayo, me mandaron a llamar mis amigos de Buenos Aires, diciéndome que era llegado el caso de trabajar por la patria para adquirir la libertad e independencia deseada, volé a presentarme y hacer cuanto estuviera a mis alcances: había llegado la noticia de la entrada de los franceses en Andalucía y la disolución de la Junta Central; éste era el caso que se había ofrecido a cooperar en nuestras miras el comandante Saavedra.” Belgrano confirma la adhesión de Saavedra, quien había optado por esperar la circunstancia propicia. En su Memoria autógrafa, Cornelio Saavedra, relata los hechos que precedieron a la convocatoria al Cabildo Abierto del 22 de mayo. “El día 20 se nos citó por el sargento mayor de la plaza para que a las siete de la noche estuviésemos todos en la fortaleza…Viendo que mis compañeros callaban yo fui el que dijo a S.A.: ‘Señor, son muy diversas las épocas del 1º de enero de 1809 y la de mayo de 1810, en que nos hallamos. En aquella existía la España, aunque ya invadida por Napoleón; en ésta, toda ella, todas sus provincias y plazas están subyugadas por aquel conquistador, excepto solo Cádiz y la isla de León, como nos aseguran las gacetas que acaban de venir y V.E. en su proclama de ayer. ¿Y qué señor? -¿Cádiz y la isla de León son España? ¿Este territorio inmenso, sus millones de habitantes, han de reconocer la soberanía en los comerciantes de Cádiz y la isla de León que son una parte de una de las provincias de Andalucía? -No, señor; no queremos seguir la suerte de la España, ni ser dominados por los franceses: hemos resuelto reasumir nuestros derechos y conservarnos por nosotros mismos. El que a V.E. dio autoridad para mandarnos, ya no existe; de consiguiente tampoco V.E. la tiene ya, así es que no cuente con las fuerzas de mi mando para sostenerse en ella’. Esto mismo sostuvieron todos mis compañeros. Con este desengaño concluyó diciendo: ‘Pues, señores, se hará el cabildo abierto que se solicita’.”

El Cabildo Abierto del 22 de mayo de 1810 será el ámbito de decisiones trascendentales. Cornelio Saavedra recuerda parte del célebre debate: “Concurrieron todas las corporaciones eclesiásticas y civiles, un crecido número de vecinos y un inmenso pueblo… Las tropas estaban fijas en sus respectivos cuarteles con el objeto de acudir donde la necesidad lo demandase. La plaza de la Victoria estaba llena de gente y se adornaba ya con la divisa en el sombrero de una cinta azul y otra blanca, y con el primor que en todo aquel conjunto de pueblo no se vio el más ligero desorden. La cuestión sobre qué debía votarse se fijó a saber: ¿Si Don Baltasar Hidalgo de Cisneros debía cesar o continuar con el mando de estas provincias en las circunstancias de hallarse solamente libres del yugo francés, Cádiz y la isla de León, y si debía erigirse una junta de gobierno que reasumiese el mando supremo de ellas? El señor obispo fue singularísimo en este voto. Dijo: ‘que no solamente no había que hacer novedad con el virrey, sino que aún cuando no quedase parte alguna de la España que no estuviese subyugada, los españoles que se encuentran en las Américas debían tomar y reasumir el mando de ellas, y que este sólo podría venir de las manos de los hijos del país cuando ya no hubiese quedado ningún español en él’. Escandalizó al concurso tan desatinado dictamen. Los doctores Juan José Paso y don Juan José Castelli, irritados de él y del aire con que el obispo lo produjo, tomaron la palabra para rebatirlo… Verificada la regulación de los votos, en aquel mismo acto se declaró haber caducado la autoridad del virrey y quedar reasumida en el excelentísimo Cabildo…”.

Al Cabildo Abierto del 22 de mayo se habían convocado a unos pocos vecinos, sólo a 450 de 4500 y asistieron 254, pero allí se logró deponer definitivamente al virrey e impulsar la instalación de una junta provisional de gobierno presidida por Saavedra. La presión ejercida en los días siguientes permitiría la creación de una junta revolucionaria.

.

Anuncios
Esta entrada fue publicada en Bicentenario. Guarda el enlace permanente.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s